La historia del camello que llora
“desde tiempos immemoriales, el camello ha poseído unos cuernos bellísimos. Un día un ciervo se los pidió prestados para una fiesta a la que tenía que asistir. El camello al final accedió a prestárselos con la condición que se lo devolviera tan pronto como llegara. Pero el ciervo nunca volvió. Desde entonces los camellos vagan por el horizonte esperando la llegada del ciervo…”

Así empezaba esta película alemano-mongola que vi ayer noche. Si algo bueno tiene tarragona es el edificio llamado antiga audiència donde, un par de veces por semana, se proyectan películas no-comerciales o aquellas que no llegan a la cartelera “normal”.
La película, en formato documental, cuenta las vivencias de una família mongola nómada, en su día a día, básicamente la cría de ganado y camellos. Se acerca la primavera, y como cada año, las camellas van a tener a sus crías. Todo va a la perfección menos con la última cría, un camello blanco precioso, que la madre rechaza. Los intentos para acercar la madre a la cría para que ésta pueda amamantarse son en vano.
Finalmente, uno de los jefes del clan dice que la solución está en el ritual de hoos y que, para ello, se necesitaun buen músico. Después de muchos kilómetros de viaje en camello por el desierto, los hijos llegan al pueblo de aimak dónde contactarán con un profesor de música. Unos días después éste llega al poblado y se iniciará el ritual.
Coge el instrumento que lleva, una especie de violoncelo más pequeño y simple, y lo ata a una joroba de la madre. El aire empieza a hacer sonar el instrumento llamando la atención de la camella. Entonces, el músico coge el instrumento y empieza a tocar un bonita melodía acompañado del canto de una de las hijas del poblado. Y aquí es cuando llega el momento mágico, poco a poco la camella empieza a llorar de una forma desconsolada mientras le van acercando la cría. Al cabo de unos minutos el músico deja de tocar y los allí reunidos vuelven al poblado dejando a madre e hija lamiéndose y ésta última empieza a amamantarse sin problemas.
Nunca habría pensado, al leer el argumento, que ésta pudiera transmitir tal sentimiento de tristeza o alegría. A punto estuvieron de aflorar en mí las lágrimas, y en eso lo han producido escasas películas. Pero es que esas imágenes de la cría de camello sola buscando a la madre con la mirada y esa lágrima que le caía, no parecían propios de un animal irracional.
abril 15th, 2005 at 16:32
te voy a examinar de la pelicula-documental:
De qué color es la leche de Yak?? xD
abril 15th, 2005 at 19:44
Precioso post…vaya ganas de llorar…eso sin verla, menos mal…;)
Besos.Adiós.
abril 16th, 2005 at 1:08
Qué bonita historia
abril 17th, 2005 at 23:34
De la leche de yak se puede hacer vodka. Importantísimo dato eh.
abril 23rd, 2005 at 1:08
La historia me recuerda que esa misma semana,mientras trabajaba vi un burrito recien nacido al cual, no le hacía mucho caso la madre. Le pregunté al amo y este me contestó que efectivamente,la burra había parido la noche antes “amarrada”,no le pudo lamer y no lo reconocía.Lo echaba a coces de su lado y no le dejaba mamar.No hubo forma artificial y el burruco murió al día siguiente.Afortunadamente,a nosotros la S S nos pone unas pulseritas de plástico con el nombre y así no nos estraviamos.