ya no soy un chaval
No sé si es algun intento de reflexión sobre que pronto cumpliré un cuarto de siglo o que, pero el sábado constaté que ya no soy aquel niño que brincaba por el pueblo años atrás.
Salí de excursión este sábado con S y V, una salida bastante improvisada la verdad pero que V supo preparar genial. De camino hacia nuestro destino, uno de esos vestigios que nos dejaron hace muchos años los amigos romanos y que han hecho de la ciudad de tarragona part del patrimonio mundial. De camino íbamos hablando de cómo cuando era chavales no teníamos nunca miedo a nada, saltábamos sin ningún miedo muros, subíamos a lo alto de lo los árboles o nos metíamos por cualquier agujero (apunte: infancia típica de un chaval de pueblo) y que ahora, cuando veía por dónde brincábamos de pequeños se me queda la cara de cómo nunca me rompí una pierna, porque ahora ni loco lo saltaría.
Después de comer en el aqueducto, que preciosa esta la zona por cierto, nos volvimos para tarragona a la par del río francolí y aquí es donde empieza el momento freak del año. Llegamos a una zona donde pasaba un pequeño riachuelo que nos impedía el paso. Las opciones para avanzar eran: o bien volvernos para atrás y coger otro caminillo o bien saltar. Sbéis que hice no?
Les dejé la mochilla y emulando a Carl Lewis en alguna de sus finales tomé unos metros de carrerrila y empezé a encarar mi objetivo… unos … dos …. tres y salto! me quedé cerca del récord del mundo, unos ocho metros y pico lejos. Logré mi objetivo no sin antes golpearme con el pie de batida contra la roca al aterrizar y que se me fuera el otro pie unos metros más allá llevándose todo el resto del cuerpo consigo. En resumen, que la ostia fue brutal y cuando me giré no pude evitar comenzar a reirme sin parar y más aún viendo como V y S hacía rato que se estaban riendo a mi costa, *******! Aunque gracias a mi “salto” pudieron pasar y seguir el camino.
Consecuencias de querer volver a sentirse como un niño: del golpe que me di en la planta del pie con la roca, llevo dos días medio cojo aunque hoy la cosa ha mejorado y casi no me duele y la otra es que dentro de un tiempo tendré una anécdota más para recordar con mis dros grandes amigos de la universidad
los rodriguez, el recopilatorio en directo hasta luego, una de las joyas de mi discohgrafía que tenía medio perdidas y que el otro día haciendo limpieza recuperé.
octubre 22nd, 2004 at 16:18
Me hace gracia leer que hablas de cumplir “el cuarto de siglo”. Así es como llamo yo a mis 25 años que cumpliré dentro de 7 días. A veces recuerdo como hace algunos años fingía ser mayor porque sólo quería cumplir años pronto y ahora…poquito a poquito voy añorando cada vez más mi niñez, la inocencia, las pequeñas aventuras…
Por suerte, sigo teniendo la misma ilusión por las pequeñas cosas como si fuera una niña.
Un beso de la pequeña Zirta
octubre 22nd, 2004 at 18:47
Otro que se apunta al medio siglo en medio año.
Pd. Lo de los profesores y el jazz debe de ser una enfermedad. Uno mío toca la batería en un grupillo bastante decente.
novembre 4th, 2004 at 12:51
Salutres. Estaremos penmuelas de ti.